13 junio 2010

Jefe Diego

A pesar de las apariencias, el suyo era uno de esos oficios nobles que ofrecen un respiro de aire de fresco al alma humana: vendrían reconciliación y paz de pensamiento.

Trabajaban en coordinación con personal de hospitales, morgues, cementerios, casas funerarias e instituciones médicas de todo tipo. Cuando una persona fallecía por causas naturales o a raíz de un accidente, inesperadamente o después de una larga agonía, tanto el cadáver como los expedientes que documentaban la defunción eran sustraídos al instante para ocultar el hecho a los familiares. Este método resultaba tanto más exitoso cuanto más inesperadamente la muerte hubiera arrancado al ahora secuestrado del mundo.

Los seres queridos eran contactados al poco tiempo por los captores, quienes –haciendo creer que la persona que se encontraba en su poder aún vivía– demandaban una fuerte suma de dinero a cambio de la liberación de la víctima. Eventualmente, los secuestradores enviaban a la familia fotografías manipuladas por medios digitales en las que aparecían los miembros seccionados, el rostro horrorizado del secuestrado o escenas en la que éste era sometido a las más diversas vejaciones.

Conforme el tiempo pasaba, las imágenes se volvían cada vez más crudas, el cuerpo mutilado que aparecía en las fotografías se veía reducido en dimensiones, y la pesadilla que presuntamente vivía el secuestrado sólo podía compararse con la agonía por la que atravesaban sus seres queridos, quienes empezaban a ver en la muerte de su desafortunado pariente, amante o amigo una verdadera bendición.

Cuando las negociaciones y la tortura inherente a ésta alcanzaban cierto punto, los secuestradores pedían a la familia una nueva suma de dinero ya no para liberar al secuestrado de las cadenas corporales y devolverlo a un mundo en el que sus heridas no le permitirían habitar nunca más, sino para liberarlo de las ataduras de la existencia y depositarlo en el seno de la muerte. Los allegados al secuestrado pagaban gustosos, aún después de haber entregado infructuosamente grandes sumas a los monstruosos verdugos.

Sólo entonces el cuerpo era entregado a los familiares, acompañado de los expedientes que documentaban su defunción, y se les revelaba el hecho de que durante todo el tiempo que duró el secuestro, el cadáver del secuestrado fue conservado convenientemente dentro de un congelador.

Todo el sufrimiento había sido ficticio, mas en otras circunstancias pudo haber sido real. La noticia de la muerte del secuestrado bajo las benévolas circunstancias de un accidente o una enfermedad era recibida entonces con alegría.

Por medio del pavor y la angustia del periodo del secuestro se purificaba la relación que llevaban con la muerte los que se encontraron inmersos en él.

Tal era el verdadero regalo de los secuestradores, en el que residía su infinita misericordia.

10 comentarios:

Pau dijo...

Te cuento que vi:
-1408, que por lo que me dijeron no estaba tan buena como creia
-Deja Vu, que me gusto un poco mas -Efecto Mariposa por novena o décima vez para agregarle otra.
Las demas fueron de 'terror', como Viernes 13 o Eden Lake. Me gusta tu blog, un beso.

Butterflied dijo...

Pues me alegro de que te hayas sentido identificado con algo y te invito a que te pases por aquí y comentes siempre que te apetezca.

Un saludo.

*Pa dijo...

Ya ves qué manera tan cruel de convertir el dolor y el sufrimiento en algo relativamente aliviador...

Saludos!!

Gata Negra dijo...

Vaya susto, pensaba que hablabas en serio y que las torturas eran reales. Que mal gusto hay que tener para hacer esas cosas :(

Venía a agradecerte tu visita y tu comentario en mi blog.

Gracias ;)

Melodìas vibradoras dijo...

lo escribiste vos? está barbaro. !

D i e g a dijo...

(Ojotes), órale. Pinche onda torcida.

¡Cuál regalo! Si el sufrimiento de los terceros fue en absoluto ficticio... aunque la absolución supongo es más valiosa.


Beso G.

Ardaire dijo...

Hola Indigente iletrado:)

me encanta tu nombre y lo poco que te he leído también...

Besos

.. Âtipicä Mäddië.. dijo...

sin palabras.

SILVIA dijo...

Regresando de las vacaciones, disculpa mi ausencia. Prometo ponerme al día poquito a poquito. Besos!!

D i e g a dijo...

Ja, ja pura vieja te visita.

Je, je...